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sábado, 28 de diciembre de 2013

Düsseldorf, una ciudad de éxito con una rica tradición

Düsseldorf es una ciudad de números, y no lo digo porque a nivel bancario sea la más importante de Alemania después de Frankfurt, sino porque muchas veces son éstos los que nos dan las pistas de cómo es una ciudad realmente.


Con poco más de medio millón de habitantes, (sólo Berlín, Hamburgo y Colonia sobrepasan el millón de habitantes), por su aeropuerto pasan diariamente casi 52.000 pasajeros convirtiéndolo en uno de los más importantes de Alemania.
Y sigo dando datos, pues la ciudad alberga 17 museos, 100 galerías de arte, varios teatros y una sala de conciertos por la que pasan más de 300.000 espectadores por año con un programa anual de más de 340 conciertos, y que fue también sede del Festival de Eurovisión, debido a la victoria de Lena Meyer con su “Satellite”.



Pero ¿qué opinas si además te digo que Düsseldorf  reúne en menos de un kilómetro cuadrado, más de 260 bares y restaurantes? Y que por ello se  la conoce como la barra de bar más larga del mundo. Parece mentira, pero yo puedo acreditarlo, y la calle en particular se llama Bolkerstrasse. Apúnteselo.

Y es que Düsseldorf es una ciudad con mucho carácter. Moderna, cosmopolita y cultural, ha sabido crecer con la mentalidad de sus habitantes y se ha ido desarrollando siguiendo las corrientes más vanguardistas del diseño y la arquitectura, sin miedo a innovar. Asentada a orillas del Rin, Düsseldorf fue una ciudad de pescadores que debe su nombre precisamente a uno de sus afluentes, el Düssel, un pequeño canal que discurre sin prisa por el casco antiguo.


Y es aquí, en la zona antigua de la ciudad, donde uno puede saborear la esencia de Düsseldorf. Imponentes iglesias de la época medieval se suceden entre los pubs y el arte, y esculturas como la de los niños haciendo la lateral (Radschläger),  reflejan el esfuerzo de la ciudad por mantener vivas las tradiciones, un deporte que aún hoy se sigue practicando entre los más pequeños.

Desde Marktplatz donde se encuentra el ayuntamiento y se alza el famoso monumento del príncipe “Jan Wellem” a caballo, podemos realizar diferentes itinerarios. Si nos entra el gusanillo de las compras, a escasos 50 metros encontramos tiendas como H&M, Planet, Madonna, Kultkult…, bastante más asequibles pero sin el glamour de la lujosa calle comercial Königsallee que equivaldría a la calle Serrano en Madrid.


En cambio, si nos empiezan a sonar las tripas podemos optar por desplazarnos hasta la zona de bares y restaurantes, para entrar en una de las famosas brewerys. En estas cervecerías elaboran y sirven su propia cerveza negra conocida como Altbier,  que se suele acompañar de abundante comida como codillo, salchichas, panceta, puré de patata y ensalada, para no salir haciendo ochos del local. Así, tras una suculenta cena, suele comenzar la agitada vida nocturna de esta ciudad alemana, que durante el fin de semana se recoge con las primeras luces del amanecer, dejando las calles silenciosas y prácticamente si un alma hasta la hora del almuerzo.



El Rin, bien merece un paseo



Hoy día el Rín sigue siendo una vía comercial con una importante densidad de tráfico fluvial, y se ha integrado en la vida cotidiana de los ciudadanos quienes aprovechan cualquier excusa para caminar por su ribera a lo largo de un paseo de varios kilómetros que recorre desde la parte antigua de la ciudad hasta el puerto comercial Medienhafen.



Esta zona de enormes naves industriales, antiguamente utilizada como carga y descarga de mercancías ha sido reconvertida en edificios con gran personalidad como los diseñados por el arquitecto Frank Gueri, cuyas paredes onduladas de aluminio o en forma de cubos superpuestos chocan con la estética más clásica rompiendo todo tipo de moldes. Monigotes trepando por la fachada de otro de los edificios,  hoteles imponentes, y la Torre del Rin con 188m de altura preside esta zona en la que no faltan  restaurantes y terracitas, donde en verano se deja ver la gente más chic de Düsseldorf.




Si cruzamos el río por alguno de sus modernos puentes llegaremos a la zona conocida como Overcastle, donde una hilera de plataneros se convertirán en nuestro mejor aliado si comienza a llover, pues paralelos a la ribera, nos permiten caminar tranquilamente sin miedo a mojarnos.

 En esta zona merece la pena visitar el mejor jardín japonés europeo, según dicen los expertos, y es que Düsseldorf alberga la mayor comunidad de japoneses de la Unión Europea, y por ello es considerada “la capital nipona a orillas del Rin”. Si eres un apasionado del manga y de la cultura japonesa merece la pena asistir a la semana de celebraciones del día japonés, donde además de programarse una amplia oferta de actividades, un porcentaje muy alto de adolescentes van disfrazados por la calle de sus ídolos nipones y se reúnen a orillas del Rin para hacerse fotos, hablar, bailar…



No te puedes ir sin:


  1. Visitar el Museo Kunstpalast, recinto sede de la Exposición Universal de 1927, y que hoy cuenta con exposiciones de obras de arte de la época clásica hasta el presente. Además de una amplia variedad de esculturas, fotografía y otros tipos de obras, incluye impresionantes exposiciones temporales que acompañan a la colección principal. http://www.smkp.de/

  1. También merece la pena el K20 Kunstsammlung en Grabbeplatz.
  2. Darte el placer de escuchar algún concierto en el antiguo planetario, (todavía se aprecia la semi-cúpula del techo) que se reconvirtió en una impresionante sala de conciertos. Equipada con la más avanzada tecnología y una acústica sin igual, en su escenario han tocado artistas de la talla de Sting y pasan estrellas de todos los géneros desde la múscia clásica, al jazz, soul o caberet. www.tonhalle.de

3. Darte una vuelta por la lujosa calle comercial Königsallee, donde se encuentran algunas de las tiendas más elitistas de Europa con precios prohibitivos para la mayoría de los mortales. Y si buscas inspiración germana, date una vuelta por Ceciliehallée, una calle que da al Rin, donde se ubican los showrooms de las firmas más internacionales. Y es que Düsseldorf es considerada la ciudad de la moda, y su feria internacional es reflejo de ello.

  1. Alquilar la Bierbike, una bicicleta muy peculiar, en la que pueden ir hasta 10 personas dando pedales por las calles de Düsseldorf, mientras se van sirviendo cerveza con el grifo que tiene instalado la bici.
  2. Darte una vuelta por alguno de los mercadillos navideños que montan en la zona antigua de la ciudad, así como ver la transformación que sufre el paseo que discurre al lado del Rin, donde tienen lugar diversas competiciones de ski de fondo
  1. Vivir los famosos carnavales que inaugura el payaso Hopeditz, y que están hermanados con Tenerife desde el año 1972, intercambiándose cada ciudad una delegación para participar en sus Carnavales.
  2. Visitar la calle Schneiderwibbel Gasse, de un español que llego a Düsseldorf hace 50 años llamado Primo López y lleva años triunfando con la tortilla española, entre otros platos.

 INFORMACIÓN PRÁCTICA:

Cómo llegar:
  • Air Berlin o Nikki , la línea aérea “low cost” de Air Berlin.

Dónde dormir:


  • Hotel Melia Dusseldorf de cuatro estrellas inaugurado a finales del 2009 y a 5 minutos andando del centro. Han querido mantener el espíritu español que se observa en los diferentes  restaurantes como el  “tapas”, tienen prensa diaria española, asi como varios canales españoles sintonizados. Diseñado con una filosofía muy zent, y natural, permite que te sientas como en casa. www.melia-duesseldorf.com

  • Hotel Nikko Düsseldorf. Con una piscina en el penthouse desde la que puedes disfrutar de unas vistas 360º de Düsseldorf.  Especialidades jaonesas como el Benkay, incluso se puede reservar el desayuno japonés. George Clooney estuvo comiendo en su restaurante. Immermannstrade 41/ www.nikko-hotel.de

Para comer:

Para tomar unas copas:

  • Cubanitos. Cocktails & cigars. Recomendable 100%  la caipirinha de fresa. Local donde se permite fumar. Kurze Str. 14
  • El Purple Lounge del Hotel Melia Düsseldorf. Gin Tonics

¿Dónde tomar un café?:
  • Schlossturm Schiffahrt museum: Museo de la navegación, en la planta superior tiene una cafetería con unas vistas muy bonitas del paseo y del Rin.


¿Dónde salir? 

  • Altstand ( Ciudad Antigua)
  • Bolkerstrasse ( Un montón de bares)
  • Ratingerstrasse ( discotecas)

Para bailar:
  • Quatier BNoheme
  • Maner
  • Ruda´s studios ( Medien hafen)

Xochimilco y las trajineras

Un lugar al que merece la pena acercarse si viajas al D.F ( México). Aunque se encuentra a las afueras del centro, y ya sabemos como funciona el tráfico en la capital, con un poco de suerte, en una horita y media has llegado.


En la lengua náhuatl, significa “el lugar de las flores” y por lo visto, a mi no me dio tiempo a verlo, puedes acercarte hasta las milpas donde se cultivan las flores, pero lo normal sobre todo si viajas como turista es que directamente te lleven hacia la zona de los canales que quedan desde la época azteca para surcar las aguas en una de las bellas trajineras.


Declarado Patrimonio de la Unesco en 1987, lo que por lo general se desconoce es que lo que fue declarado patrimonio para contribuir a su conservación fueron las chinampas de Xochimilco, ¿y esto qué es lo que es, os preguntaréis?


Pues tampoco os voy a soltar un rollo, pero lo que viene en la wikipedia es: "método mesoamericano antiguo de agricultura que utiliza pequeñas áreas rectangulares de tierra fértil para cultivar flores y verduras en la superficie de lagos y lagunas superficiales".

Por lo que yo ví, son como pequeños islotes artíficiales que se siguen utilizando efectivamente para el cultivo y que con el tiempo se han ido integrando con la vegetación del paisaje. Resulta que debido a la urbanización que se está produciendo cerca de estas zonas, las chinampas no se están conservando como debieran y han debido de recibir algún toque de atención.


Pero no olvidemos que Xochimilco es conocido por las trajineras, enormes barcas de madera, en las que pueden entrar incluso 20 personas, y que como las góndolas venecianas, tienen a uno o dos remeros encargados de dirigir la trajinera con un palo enorme con el que van impulsando la barca.

 

 La peculariedad es que todas tienen nombre de mujer y están decoradas con colores muy llamativos, lo que las hace más atractivas. Lo normal es alquilarlas para celebrar algún acontecimiento como un cumpleaños, una despedida de soltera, pero sobre todo los mexicanos suelen alquilarlar para pasar el día en familia, pues tienen una mesa enorme y sillas para comer agusto, también te puedes llevar música, o incluso pedirle a algún grupo de mariachis que se suban a cantarte.



Y no te preocupes si no te ha dado tiempo a preparar nada de comer, pues por los canales hay trajineras más pequeñas que se acoplan a la tuya para venderte de todo, desde fajitas hasta mantelería, telares…
Más información: http://www.xochimilco.df.gob.mx/turismo/index.html




Fotos y textos: Lady Pekimpac    
pekimpac@gmail.com


miércoles, 17 de octubre de 2012

Descubrimos Baena, ciudad del olivar y el aceite


“… Olivo solitario
lejos del olivar, junto a la fuente
olivo hospitalario
que das tu sombra a un hombre pensativo
y a un agua transparente,
al borde del camino que blanquea,
guarda tus verdes ramas, viejo olivo
la diosa de ojos glaucos Atenea
… y con tus ramas la divina hoguera
encienda en un hogar del campo mío,
por donde tuerce perezoso un río
que toda la campiña hace ribera
antes que un pueblo, hacia la mar, navío”
Antonio Machado


Descubrimos Baena, ciudad del olivar y el aceite, y como bien explica la historiadora Mª Carmen Jiménez Gordillo, “esta consideración no es una frase hecha ni un reclamo turístico, si no que significa la unión de una ciudadanía en torno a un producto de calidad que puede enarbolar con orgullo su denominación de Origen.”


Y es que nada más descender del minibús que nos deja en el hotel donde vamos a alojamos, el olor que se respira te transporta directamente hasta la inmensidad de los campos de olivos, es un olor que en un primer momento puede resultar fuerte, pero al que resulta fácil acostumbrarse.


Como nos explicó uno de los guías que nos acompañó durante el viaje, Baena queda situada en el centro de Andalucía, perteneciente a la Mancomunidad del Guadajoz y Campiña Este -a 62 km de Córdoba-, y cuenta con una población que sobrepasa actualmente los 21.000 habitantes.


Puedo aseguraros que la vida en este pueblo en verano desaparece hasta que deja de azuzar el Lorenzo al caer la tarde, y es que aquí el sol pega con rabia tostando todo lo que encuentra a sus paso, inclusive las aceitunas, por lo que se recomienda madrugar.



Torreparedones: Un tesoro por descubrir  




Una de las cosas que me dejo maravillada de Baena es Torreparedones, escaparate de la cultura baenera, puede presumir de tener en sus tierras uno de los tesoros más grandes que cualquier pueblo quisiera tener, el descubrimiento de sus antepasados.


A tan sólo unos pocos kilómetros se han hallado restos arqueológicos, algunos de ellos con más de 3.500 años de antigüedad, que atestiguan que hubo un asentamiento humano en este lugar al menos desde el II milenio a. C hasta el s. XVI.


Gracias a las excavaciones que se han llevado a cabo recientemente en esta zona se ha descubierto todo un asentamiento – posiblemente la Ituci Virtus Lulia citada por Plinio-, con su puerta de acceso a la ciudad, su foro, el castillo medieval, un santuario, e incluso un mercado romano, (uno de los escasos ejemplos de este tipo de edificios que se conocen en la Península Ibérica).


La mayoría de las piezas encontradas en Torreparedones se pueden ver en el Museo Histórico y Arqueológico Municipal, un edificio construido en el s. XVIII como almacén de grano y semillas y como bodega de aceite, que hoy se ha rehabilitado y conserva piezas tan impresionantes como los exvotos encontrados cerca del santuario de Torreparedones, y que esculpidas en piedra representan mujeres embarazadas implorando “un parto sin problemas”, el busto acéfalo tallado en mármol de un emperador romano, o estatuas zoomórficas, entre otras piezas.



El Museo del Olivar y el aceite





Otra de las visitas imprescindibles de este asombroso pueblo es el Museo del Olivar y el Aceite, donde de manera gráfica y audiovisual te explican desde  la elaboración del aceite, los diferentes tipos de aceite, las épocas de recolecta, hasta los múltiples usos del mismo.


 De hecho dentro de la sala principal se encuentra una almazara restaurada y en funcionamiento, en la que poder ver “in situ” el proceso y las fases de elaboración del aceite. “Se trata de un entorno educativo donde los visitantes puedan tener una experiencia, a través de sus cinco sentidos, que les permita acercarse y profundizar en esta trama milenaria de cultura, combinando el intercambio de conocimientos, con el desarrollo de actividades y la proposición de prácticas saludables”. 



Los Coliblancos y Colinegros


Una de las tradiciones peculiares que tiene Baena es la celebración de la Semana Santa que se caracteriza por la particularidad de sus cofradías y por supuesto por la indumentaria de las mismas.

Se llaman Coliblancos y Colinegros, y lo que les diferencia además del nombre, es el color de la cola de caballo que lucen como si de una coleta larga se tratara desde la zona superior del casco de latón y que oscila al ritmo y compás de los tambores por las calles de Baena. Gracias a estas tradiciones se han creado talleres que realizan artesanalmente y con extraordinaria calidad, el traje y el casco de judío, así como los tambores.


Otras fechas en las que merece la pena acercarse hasta esta ciudad son el 18 y 19 de marzo con la víspera y la procesión de San José, en mayo con la Exaltación de la cruz, y el segundo domingo del mes de junio con la Romería de la Virgen Blanca de la Alegría, El 16 de julio con las fiestas de La Virgen del Carmen, las calles de la Almedina se alfombran con serrín pintado de colores y se engalanan con macetas, flores y mantones de Manila, un espectáculo para conocerse.

www.baenacultura.es

Dichos populares:
Los ojos de mi morena, ni son chicos ni son grandes, son como aceitunas negras de olivaritos gordales.
El querer que te tuve fue aceitunero. Se acabo la aceituna y ya no te quiero.

Texto y fotos: ©Lady Pekimpac
(Se prohibe totalmente la copia de las imágenes sin poner el crédito)




miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿Quieres patinar sobre hielo en Budapest?


Pista de hielo en la Plaza de San Esteban
Si te gusta patinar sobre hielo, o simplemente buscas llevarte una experiencia más de Budapest, acércate a alguna de sus pistas de hielo y ya veras como por lo menos te echas unas risas.


Si buscas una pista de hielo con encanto, es decir ubicada en medio de un mercadillo navideño, con un enorme árbol de Navidad en medio y la Básilica de San Esteban de fondo, Szent Istbán tér es la dirección que debes anotar.


Si por lo contrario prefieres una pista grande donde poder coger velocidad con los patines y amenizada por las tardes con la música de un Dj en directo, tu pista de hielo se encuentra en el parque municipal, en el distrito XIV de Budapest en  Olof Palme sétány 5.

Abierta en el año 1869 ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de los deportes de hielo en Hungría. Durante la II Guerra Mundial sufrió grandes daños debido a los bombardeos y estuvo cerrada durante algún tiempo hasta que Ferenc Paulheim empezó su reconstrucción. Esta enorme pista de hielo artificial en invierno es un enorme lago donde la gente pasea en barca.

Para llegar se puede coger el metro, los trolebús 72, 75 y 79, y además los autobuses 4, 20 y la 30.

      Pista de hielo del parque municipal

Fotos y textos Lady Pekimpac





jueves, 22 de marzo de 2012

Bienvenido a Los Cabos (Baja California)

Ha sido llamado un paraíso al final de la tierra, el hogar del arco de piedra, con temperaturas de entre 15 a 32 grados y una media de 360 días de sol al año, desde que se impuso en el mapa del turismo mundial, es el lugar de vacaciones preferido para americanos y canadienses y el destino premium de México.


Relájese, absorba la maravillosa naturaleza de Los Cabos y descubra en qué consiste este paraíso de aguas templadas y arena suave cuyo eslogan nos incita a dejarlo todo detrás, “Los Cabos, leave it all behind”.


A una hora y media de vuelo desde el D.F nos espera este idílico lugar en el que te reciben con una margarita entre las manos y donde se ha fotografiado a más de una celebrity de vacaciones. Portada de revista, seguro que la espectacular imagen de un arco de piedra por el que se filtra una puesta de sol con el mar como telón te es familiar, y es que el Arco del Fin del Mundo es todo un icono de esta región. 


Unos metros antes de esta original formación se encuentra otro lugar para perderse, la Playa de los Enamorados, donde el mar de Cortés y el Océano Pacífico se “besan” cuando sube la marea. Para llegar aquí súbase a una panga, pequeñas embarcaciones que funcionan como taxis y que les deje en este refugio de arena, pero tengan cuidado porque unos metros más hacia el Pacífico se encuentra la Playa del Divorcio.


Si llega en la estación adecuada, cuando las aguas del mar están mas calientes podrá incluso avistar ballenas desde El Corredor. Así se llama a los 29 kilómetros de playa que separan las ciudades de San José del Cabo y Cabo San Lucas y donde se ubican la mayor parte de los resorts de lujo que suelen ofrecer la posibilidad del todo incluido, además de cocina gourmet, una exquisita decoración y montones de actividades. En los Cabos no resulta nada difícil encontrar un hotel que satisfaga todas sus exigencias, lo único que tiene que hacer es buscar el que más se adapte al estilo y los servicios que más le gusten.


Para aquellos con un cupo diario de relajación y de sol y playa, han de saber que el campo de Baja California atrae también a los aficionados a las descargas de adrenalina. Póngase el equipo de buceo y salga a explorar naufragios, atraviese terrenos agrestes en un divertido “buggie”, aprenda a hacer surf o el paddleboarding, disfrute la experiencia de nadar con delfines, y practique el golf o la pesca deportiva.

La Noche


Tras la puesta de sol, y para los que todavía tienen ganas de más, existen básicamente dos opciones, o vivir la noche en Cabo San Lucas de pub en pub, pasando por alguna discoteca y después de cenar cerca de la marina, o bien algo más relajado y chic, como el pintoresco pueblecito de San José, de arquitectura colonial y cuyo centro histórico lo han transformado en el Distrito del Arte. Enfocado para los bolsillos más pudientes, las pequeñas casitas se han convertido en galerías de arte, donde una vez a la semana se invita también a catar vinos.


 Fotos y texto: Lady Pekimpac